Por Francisco Javier Vaamonde Prieto. HistoriaNatural.net Síndrome de la nariz blanca (“White nose syndrome”) es el nombre que ha recibido una enfermedad recientemente detectada cuyo agente o agentes causales son todavía desconocidos. Quienes se enfrentaron por primera vez con el problema se dieron cuenta de la aparición de una inusual coloración blanquecina en la zona del rostro de algunos animales, en la nariz, boca y mejillas. Un examen más detenido reveló que, en menor medida, dicha coloración se extendía a la zona de las alas o patagio, y que era debida a un crecimiento de hongos (entre ellos, del género fusarium) cuyas hifas eran las responsables de ese color blanquecino a gris ceniciento. Sin embargo, se considera que esta micosis, que se desarrolla en el exterior del animal, es un síntoma de la enfermedad y no su causa: no todos los animales enfermos la desarrollan.  | Animal afectado por la enfermedad. Puede verse como la zona de la nariz y mejillas ha adquirido un color blanquecino a consecuencia de la proliferación de hongos. © New York Department of Environmental Conservation / Alan Hicks. |
Otros síntomas de los animales enfermos son cambios en su comportamiento, agrupándose en zonas cercanas a las entradas de las grutas en las que descansan durante el día, donde la luz puede todavía penetrar. A veces se les ve volando en el exterior durante las horas diurnas. 
Murciélagos afectados por el síndrome de nariz blanca. Todos los ejemplares presentan el síntoma con el que se nombra la enfermedad, a excepción del primero por la izquierda. © New York Department of Environmental Conservation / Alan Hicks. |
Por ahora, esta enfermedad está localizada únicamente en Estados Unidos. Sin embargo, su gran velocidad de propagación hace que deba prestarse especial atención a su aparición en poblaciones de murciélagos situadas en otros emplazamientos. Las autoridades sanitarias están especialmente preocupadas ya que se trata de un mal que causa una altísima mortandad, con un descenso de más del 90 por ciento en el número de animales dentro las cuevas afectadas, a partir del segundo año desde su detección.
| Los murciélagos son animales muy gregarios. Cuando están en el interior de las cuevas permanecen en estrecho contacto unos con otros. © New York Department of Environmental Conservation / Alan Hicks. |
Varias son las especies afectadas, como Myotis lucifugus, uno de los murciélagos más comunes de Estados Unidos, Myotis sodalis, Miotis septentrionalis, Perimyotis subflavus, etc. Todas ellas son muy gregarias, con colonias que se organizan en extensas agrupaciones de animales en contacto unos con otros cuando descansan colgados boca abajo en el interior de las grutas. Ello propicia la rápida expansión de la enfermedad. La proximidad física entre los individuos constituye, por desgracia, una facilidad en la transmisión de cualquier agente infeccioso dentro de una población. Primeros casos detectados.
| Los primeros animales enfermos fueron detectados durante febrero de 2006 en la cueva Howes, dentro del condado de Schoharie del estado de New York. Pero en poco tiempo, la enfermedad se extendió por cuevas vecinas, afectando en la actualidad a los estados de New York, Vermont, Connecticut y Massachusetts. Se han establecido sistemas de vigilancia en todos los estados del noreste, como New Jersey, New Hampshire, Virginia, Virginia Occidental, Pensilvania, Maine, etc. La dispersión de la enfermedad se ve favorecida por el hecho de que durante el verano, algunos individuos de las colonias cambian de cueva, buscando un nuevo hibernáculo. |
Causas desconocidas. Actualmente se desconocen las causas que producen este mal. Los servicios biosanitarios están analizando un conjunto de factores que podrían ser responsables del síndrome, bien de forma individual, bien de forma conjunta: · Agentes patógenos como virus, bacterias y hongos. · Contaminantes. · Factores que provoquen disminución de la respuesta inmune. · Factores ambientales como cambios en las condiciones de humedad y temperatura. A causa de la enfermedad, los animales pierden sus reservas de grasa, necesarias para sobrevivir en los procesos de hibernación, mucho antes de que el invierno haya terminado. Además de ello, los análisis han revelado que algunos ejemplares presentaban una pneumonía inespecífica.  | Murciélago muerto, afectado por la enfermedad. A menudo se observan comportamientos anómalos en los animales con síndorme de nariz blanca, como volar durante el día incluso a temperaturas bajo cero. Ese tipo de comportamiento suele indicar la progresión del mal y un fallecimiento próximo. © New York Department of Environmental Conservation / Casey Holzworth. |
Colaboración con las autoridades. Como consecuencia de la epidemia, y aunque en principio se trata de una enfermedad que afecta exclusivamente a murciélagos, se han cerrado varias cuevas al público, algunas de ellas muy conocidas en la región. Se busca así evitar una contaminación accidental de otras cuevas por parte de espeleólogos, naturalistas y público en general ya que, al no conocerse la causa de la enfermedad no puede descartarse ningún medio de transmisión. Entre las medidas adoptadas está también solicitar la colaboración de todas aquellas personas que vean murciélagos enfermos en localizaciones diferentes a las cuevas cerradas, recomendando no tocar a los animales y, si ello fuera posible, realizar fotografías, tomar nota de la situación y contactar con las autoridades o agencias ambientales cercanas. Por último, en caso de contacto o proximidad con animales enfermos, se recomienda también salir lo antes posible de la zona y lavar cuidadosamente la ropa y calzado llevados. Con ello se busca el no contribuir a una posible extensión de la enfermedad cuando se visiten otros emplazamientos. |