Por Francisco Javier Vaamonde Prieto. HistoriaNatural.net. El impacto que el ser humano ocasiona con sus actividades en el equilibrio del planeta es algo que nos preocupa cada vez más. Baste recordar la concesión de los galardones "Premio Nóbel de la Paz" y "Premio Príncipe de Asturias de Cooperación" al político norteamericano Al Gore por su denuncia, no exenta de polémica, de este hecho. Todo ello unido a la imparable difusión de su documental "Una Verdad Incómoda", galardonado también con 2 Oscar (mejor documental y mejor canción), y al éxito que recoge en todas las actividades de divulgación y conferencias en las que interviene, no significa que exista todavía un consenso internacional claro sobre el papel que las actividades humanas juegan en el clima. En la cuestión del clima "nunca parece llover a gusto de todos", incluídos los científicos que analizan nuestra posible implicación en su transformación. No sólo hay voces que cuestionan tal posibilidad, sino que ponen en duda incluso el que los cambios que se estan produciendo puedan considerarse anómalos desde el punto de vista climatológico. Cambios climáticos anteriores. Los detractores de la hipótesis sobre un calentamiento global anómalo, que postula la existencia de un proceso de cambio climático generalizado en el que la temperatura del planeta se estaría incrementando principalmente por efecto de la acción humana, esgrimen el hecho de que no está demostrada la relación causal de esta. Señalan, además, que oscilaciones climáticas de distinta magnitud se habrían producido con anterioridad. Por ejemplo, la colonización de Groenlandia (="tierra verde") y el nombre escogido por Erik Thorvaldsson ("Erik el Rojo") en el año 852 ofrece una de los argumentos más frecuentemente utilizados de que las condiciones climáticas en el pasado han distado mucho de ser uniformes. Tal colonización se produjo en el conocido como "Periodo Medieval Cálido" ocurrió entre los años 800 al 1300 de nuestra era, al que seguió el conocido como "Pequeña Edad de Hielo", que habría durado hasta bien entrado el siglo XIX, y en el que las temperaturas descendieron. Los científicos tampoco se ponen de acuerdo sobre las causas de tales oscilaciones, producidas con anterioridad a la era industrial. Entre otros factores señalan oscilaciones en la actividad solar, fenómenos de vulcanismo, variaciones en la circulación termohalina de los océanos, etc. Los estudios paleoclimáticos muestran también otras variaciones en la temperatura del planeta de diferente magnitud. Periodos fríos, como las pasadas glaciaciones, y periodos cálidos, como el ocurridos hace aproximadamente 250 millones de años. Un debate que no es nuevo. El éxito cosechado por el documental de Gore, una realización entretenida y de gran calidad, ha dado un gran impulso a la discusión medioambiental en general y a la climatología en particular, algo que siempre es positivo. Su difusión ayuda a impulsar la creación de estudios sobre un tema complejo del que aún desconocemos mucho. Sin embargo, las llamadas de advertencia sobre los efectos que la polución provoca, no puede considerarse como algo nuevo. Como ejemplo están las siguientes dos ilustraciones realizadas en el primer tercio del siglo XIX por el dibujante británico Henry Thomas Alken (1785-1851) para la publicación "The National Sports of Great Britain". Alken, ilustrador conocido sobre todo por sus dibujos y acuarelas sobre deportes, caza y naturaleza, fue también un artista dotado de un fino sentido del humor. En este caso, las imágenes muestran cual sería el "futuro" próximo si la tecnología de los vehículos de vapor proliferase indiscriminadamente.
"The progress of steam. A view in White Chapel Road (1830)", por Henry Thomas Alken. Ilustración publicada en la revista "Connoisseur" en 1905, a partir del dibujo realizado por Alken.
"The progress of steam. A view in Regent Park (1831)", por Henry Thomas Alken. Ilustración publicada en la revista "Connoisseur" en 1905, a partir del dibujo realizado por Alken. |